lunes, 30 de agosto de 2010

La argentinidad al palo

Basta que uno esté fuera de Argentina para sentirse más argentino que nunca. Esta es la segunda vez que me pasa. No se si soy yo sola, pero presiento que no.
Uno anda dando vueltas por otro país y basta con escuchar un tango o encontrar un dulce de leche o un fernet para que se piante un lagrimón y extrañar casa.
Con decir que a mi el fernet con coca cuando estoy en Córdoba no me gusta, pero con cada sorbito que le doy en otro lado me va llenando de cuarteto, el río Suquía, las sierras, algún que otro “culiado” y me alegra.
Hoy dando vueltas por el centro en una heladería y después en el “Corte Inglés” (una especie de Falabella pero con super) encontramos esto y me hizo feliz de llevar esta tonada.







Son esas pequeñas cosas que te muestran cual es tu madre tierra y te hacen valorar cuanto la querés. Lástima que solo la valoremos cuando no estamos allá, ojala la quisiéramos un poquito mas todos los días, así no estaría tan abandonada, y pudiéramos sentirnos mas argentinos en muchos otros aspectos.



3 comentarios:

  1. amiga, es hermoso leerte siento que te tengo cerca! te quiero te extraño te deseo con todo mi corazon, que seas feliz! BELENCHA

    ResponderEliminar
  2. Amiga de mi corazonnnnnnnnnn!recien puedo sentarme a leer todo lo q escribiste...q hermoso todo miii!q lindo q lo estes pasando tan bien, es genial poder leer todo y vivirlo un poquito con vos!me mato lo de macriii jajajajaa le hubieras dicho UN AUTOGRAFOOOOOO jajajjaaja y me encanto leer de la playa con piedras, me acorde de siquiman jaaa......y morrrrrrrrrrtal lo de zaraaa por dios t lo pido gastate mucha plata en las liquidacioness!bueno tampoco tanta, mejor viajaa!jaja
    t adoro miliiiiiiiiiii estoy muy feliz por vos!
    tefi two (creo q era la two yo, ya no me acuerdo jajaja pero en fin, tu compañera de series!)
    t quieroooooooooooooo

    ResponderEliminar
  3. Mili, no sabías que andabas de vuelta por el mundo, qué lindo, qué suerte, y un montón de qués más.

    Ahora, leyéndote me preguntaba por qué nos apegamos tanto a ese tipo de cosas, por qué una comida/bebida que nos da lo mismo acá, allá puede ser cuestión de vida o muerte. Por qué, incluso, llegamos a asociar la "argentinidad" -si es que ésta existe efectivamente- a esas cuestiones materiales.

    Personalmente no identifico el dulce de leche con sentirme más o menos argentino -ok, el locro capaz si jaja- pero entiendo que eso pasa y seguramente si me voy, mataría o daría mi riñon por un alfajor. Es tan raro el desarraigo que me desconcierta. De todas formas estaría bueno eso que decís vos al final, no hace falta sufrir la pérdida para comprometerse un poco más, no?

    Me encanta que tengas un blog para contar todo lo que se te cruza por la cabeza allá, mejor herramienta imposible. Te mando un beso grande y espero esté saliendo todo re lindo, nos leemos!

    ResponderEliminar